La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) está ganando su larga y extensa guerra contra la encriptación, utilizando supercomputadores, trucos técnicos, órdenes de la corte y métodos de persuasión tras bambalinas para debilitar las importantes herramientas que protegen la privacidad de las comunicaciones cotidianas en la era del Internet, de acuerdo con documentos recientemente revelados.
La agencia ha eludido gran parte de la encriptación, o codificación digital, que salvaguarda los sistemas comerciales y bancarios globales, protege datos muy sensibles como secretos de comercio y archivos médicos, y automáticamente protege los correos electrónicos, búsquedas en la Web, chats por Internet y llamadas telefónicas de los estadounidenses y de otras personas alrededor del mundo, según muestran los documentos.
Muchos usuarios asumen —o han sido persuadidos por las compañías de Internet— que su información está segura y protegida de aquellos que están al acecho, incluyendo el gobierno, mientras que la NSA quiere que se siga asumiendo lo mismo. La agencia incluye sus recientes éxitos en descifrar información protegida entre sus secretos más vigilados, restringidos únicamente a aquellos que tienen autorización y acceso a un programa ultra secreto cuyo nombre clave es Bullrun, de acuerdo con los documentos proporcionados por Edward J. Snowden, el ex empleado por contrato de la NSA.
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