El Senado brasileño creó una comisión especial para investigar las denuncias sobre el espionaje de Estados Unidos en el país, que según documentos filtrados por Edward Snowden llegó a intervenir comunicaciones de la presidenta Dilma Rousseff.
Las nuevas denuncias surgieron en momentos en que Rousseff prepara una visita a Washington, prevista para el 23 de octubre.
Esa visita sería la primera de un mandatario brasileño a la Casa Blanca revestida con carácter de Estado desde 1995, cuando Fernando Henrique Cardoso fue recibido con esos honores por el entonces presidente estadounidense Bill Clinton.
Este lunes, al explicar en rueda de prensa la reacción de Brasil frente a las nuevas denuncias, el canciller Figueiredo se negó una y otra vez a responder si el viaje se mantiene en pie. “No estoy aquí para hablar de esa visita”, respondió.
La comisión será presidida por la senadora Vanessa Grazziotin, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), cuya primera decisión fue pedir protección policial para el periodista Glenn Greenwald, del periódico The Guardian, y su compañero David Miranda.
Greenwald, quien reside en Río de Janeiro con Mirada, es uno de los principales contactos del ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (ANS) Edward Snowden, quien le ha hecho llegar muchos de los documentos que han revelado las dimensiones de las redes de espionaje estadounidense en el mundo.
Hace dos semanas, cuando regresaba hacia Río de Janeiro desde Berlín vía Londres, Miranda fue retenido durante nueve horas por las autoridades británicas, en el marco de una investigación supuestamente relacionada con la lucha contra el terrorismo
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