Chespirito, de 84 años, ha tenido una salud delicada en los últimos años. En 2009 tuvo un problema cerebral que afectó parte de su movilidad del cuerpo y además sólo escucha por el oído derecho.
Fue en 2012 cuando tuvo que ser trasladado en ambulancia del homenaje que le hacían en el Auditorio Nacional debido a un problema de baja presión. Aunque estuvo durante toda la ceremonia, una vez terminada, Roberto Gómez Bolaños salió del Coloso de Reforma en camilla con el rostro descubierto. La situación no fue grave, pues se tomó el tiempo, mientras abandonaba las instalaciones, de despedirse de los diez mil personas que no dejaron de aplaudirle durante el programa especial "América celebra a Chespirito".
“Todos mis problemas son físicos, aunque no muy fuertes ni mortales, pero sí son latosos. Ya he superado el hecho de que no podía caminar ni levantarme”, comentaba el actor en una entrevista hace tres años al Diario Chileno y agregó que su estado lo aprovechaba para escribir más, “sobre todo cartas y un libro de futbol que se llama ‘Adiós amigo', donde me despido del futbol, mi gran pasión”.
Fue durante una entrevista en 2010 que el dramaturgo confesó que piensa diario en la muerte: “Sé que puedo vivir cinco a seis años más; la muerte no me preocupa. Sólo me da curiosidad. Tiene que llegarnos a todos. Pienso a diario en ella. Y no ahora, desde siempre… Es la súper incógnita: ¿qué va a pasar? Me angustia, pero no demasiado. Creo que no pasa nada terrible”.
Fue en mayo de este año cuando, luego de que varias veces la noticia de su supuesta muerte ha acaparado la atención en las redes sociales, el propio Chespirito escribió en Twitter, @ChespiritoRGB: "¿Será que alguien lleva la cuenta de cuántas veces me han dado por muerto?".
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