El tráfico de personas es un crimen contra la humanidad que debería ser reconocido como tal y castigado por los tribunales regionales e internacionales, dijo un grupo de estudio de El Vaticano.
Casi 30 millones de personas viven en la esclavitud en el mundo, muchas de ellos hombres, mujeres y niños que son objeto del tráfico por parte de bandas que los usan para fines sexuales y trabajo no cualificado, según el índice mundial de esclavitud difundido el mes pasado por la institución benéfica Walk Free.
"Deberían crearse tribunales regionales o internacionales porque el tráfico de seres humanos es un fenómeno internacional que no puede ser juzgado y castigado a nivel nacional", dijo un comunicado con 50 recomendaciones realizadas en un seminario de dos días bajo iniciativa del papa Francisco sobre cómo combatir el tráfico de seres humanos y la esclavitud.

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